Lorenzo Cedeira Legal & Compliance nace con una idea clara: las empresas que trabajan con datos y con inteligencia artificial no necesitan un dictamen extenso, necesitan saber qué pueden hacer, qué no, y qué hay que resolver primero. Al frente está Marcos Lorenzo Cedeira, abogado especializado en protección de datos, IA y derecho digital.
Un único interlocutor de principio a finquien estudia tu asunto es quien firma el informe y quien te atiende al teléfono.
Toda la formación académica de Marcos Lorenzo Cedeira se ha construido en la Universidade da Coruña, con una última etapa dedicada específicamente al terreno donde hoy trabaja el despacho.
Universidade da Coruña (UDC). La base jurídica completa sobre la que se apoya cualquier análisis posterior, por muy técnico que sea el asunto.
Universidade da Coruña (UDC). Formación habilitante para el ejercicio profesional, con el enfoque práctico y procesal que exige la defensa real de un cliente.
Universidade da Coruña (UDC). La especialización que define hoy la práctica del despacho: protección de datos, gobernanza algorítmica y el marco normativo europeo de la IA.
Dentro de la empresa, dentro del sector regulado y dentro del despacho. Haber trabajado en los tres permite anticipar cómo se va a recibir un consejo antes de darlo.
Como abogado integrado en el día a día de equipos de producto y crecimiento, donde las decisiones se toman en días y el asesoramiento tiene que llegar a tiempo para ser útil. De ahí procede el ritmo de respuesta que caracteriza al despacho y la costumbre de traducir la norma a decisiones concretas de producto.
Trabajo en departamentos específicos de protección de datos, derecho digital e inteligencia artificial dentro del sector financiero: uno de los entornos con mayor exigencia regulatoria y sometido a auditoría permanente. Esa experiencia aporta el criterio para separar el riesgo real del riesgo teórico y para construir un cumplimiento que resiste una revisión externa.
Paso por diversos despachos asumiendo la gestión integral de los asuntos de los clientes más allá de una única especialidad: civil, mercantil, laboral e inmobiliario según lo requiriese cada caso. Esa amplitud es la que permite detectar que un problema aparentemente de protección de datos nace, en realidad, en un contrato mal cerrado o en una estructura societaria mal planteada.
Los informes se escriben para que los entienda quien tiene que tomar la decisión, no para lucir erudición. Si hace falta explicarlo dos veces, se explica dos veces.
Se acuerda el alcance y el precio antes de empezar. Sin facturas por sorpresa ni horas que aparecen al final del asunto.
Trato directo con el abogado que lleva tu caso, con respuesta en 24 horas laborables y sin cadenas de intermediarios por medio.
Una primera conversación suele bastar para saber por dónde empezar.